Los diferentes metales utilizados en la galvanoplastia ofrecen distintos niveles de dureza, lo que afecta la resistencia al desgaste y a la corrosión. La elección del metal para recubrimientos decorativos depende del aspecto deseado. En el caso de componentes electrónicos, la conductividad es un factor clave. La clasificación de la galvanoplastia según el uso del metal incluye:
Galvanoplastia Decorativa: Incluye recubrimientos con bronce, níquel, cromo, entre otros, y está enfocada en mejorar la suavidad y el atractivo estético de la superficie del producto. La capa metálica suele tener un alto brillo, brindando a los productos una apariencia más lujosa. Se aplica comúnmente en herrajes decorativos para bolsos, zapatos, prendas y accesorios de baño.
Galvanoplastia Protectora: Se utiliza en piezas como tornillos, broches para lonas y herrajes de construcción, con el objetivo de mejorar la resistencia a la corrosión, al desgaste y evitar la oxidación. Por ejemplo, los tornillos expuestos a exteriores se benefician considerablemente de tratamientos anticorrosivos. Los materiales más comunes son zinc, níquel y estaño.
Galvanoplastia Especial: Metales como la plata, el cobre y el oro, conocidos por su excelente conductividad, se utilizan no solo con fines decorativos, sino también para recubrir placas de circuito u otros productos para mejorar la conductividad. Además, esta galvanoplastia puede mejorar la soldabilidad, aumentar la impedancia u ofrecer otras propiedades específicas mediante el recubrimiento con capas metálicas especiales.